24 de noviembre del 2017

Fue el 11 de agosto, en la mesa de estatutos, cuando el Partido Revolucionario Institucional (PRI) aprobó reformas a sus estatutos para permitir la postulación de un ciudadano simpatizante para la Presidencia de la República en 2018, y eliminó el requisito de los 10 años para los militantes con aspiraciones presidenciales. Era una reforma con dedicatoria para el hoy secretario de Hacienda, José Antonio Meade Kuribreña, como en su momento lo apuntamos.

Para los entendedores de las señales priistas, la mano alzada de los 520 delegados que participaron en la mesa de estatutos avalaron la propuesta que presentó el exdiputado federal José Ramón Martel (a quien José Antonio Meade nombró como su asesor especial durante su gestión en la Secretaría de Desarrollo Social, Sedesol), lo entendieron bien.

Pero algo más, aunque durante esa asamblea el aplausómetro de los 15 mil priistas reunidos se lo llevó el presidente Enrique Peña Nieto, el rey de las selfies fue el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, el único no priista del evento. Ese día, en la primera fila, acompañando a José Antonio Meade, estuvieron los secretarios Miguel Ángel Osorio Chong, Aurelio Nuño, José Narro, Gerardo Ruiz Esparza, los exdirigentes del partido Beatriz Paredes y Manlio Fabio Beltrones, el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, y los gobernadores electos Alfredo del Mazo y Miguel Riquelme.

Desde ese día, los priistas de la cúpula sintieron que ya tenían candidato a la Presidencia. El evento se lo llevó José Antonio Meade, el candidato del presidente.

El secretario de Hacienda llegó acompañado del sinaloense Mario Zamora Gastélum, quien estuvo a su lado en todo momento.

Las crónicas periodísticas relatan que los miembros del grupo Atlacomulco llegaron con el característico chaleco rojo de plástico. Los más vistosos de este poderoso grupo político fueron el gobernador electo del Edomex, Alfredo del Mazo; el gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz, y el líder de los diputados priistas, César Camacho.

De principio a fin, el evento se lo llevó el titular de Hacienda, fue su presentación en el PRI. El mensaje es muy claro, los priistas ya tienen candidato, como dicen en el argot del tricolor: el bueno es Meade. Es el candidato del Presidente.

Y lo fue.

La forma de destaparlo de Enrique Peña Nieto ha sido distinta a los dedazos del pasado, pero finalmente dedazo. Peña Nieto fue colocando a José Antonio Meade en el ánimo del priismo nacional, con los empresarios, con los sectores sociales y, finalmente mandó (pendejo el que piensa que lo hizo por sus pistolas) a Luis Videgaray Caso, su otro hombre de confianza, a destapar oficialmente a Meade como candidato del PRI a la Presidencia de la República.

Otra lectura correcta de lo que sucede en torno a esta sucesión presidencial son los esfuerzos, patrocinados por la presidencia priista, de alianzas de partidos, candidatos oficiosos independientes y de todo lo que se le pueda interponer a Andrés Manuel López Obrador, para atajarlo en su tercer y ultimo intento por alcanzar la Presidencia.

Los tiempos en el PRI se han adelantado, el CEN del PRI ha lanzado la convocatoria para la elección de candidato presidencial, la cargada a favor de José Antonio Meade no se hará esperar. Punto.

 

Y Veracruz, ¿qué?

 

Tenemos que repetirlo porque hay gente que no lo entiende: si hay un político veracruzano cercano a José Antonio Meade Kuribreña, es el senador José Francisco Yunes Zorrilla, presidente (no de a grapas) de la Comisión de Hacienda del Senado de la República. Y si Pepe Yunes tiene tanta cercanía, afinidad y comparten el mismo proyecto político, qué mejor que sea él (Pepe Yunes) quien gobierne, los próximos seis años, a los veracruzanos. Ningún otro político garantiza al estado lo que Pepe Yunes, en términos de apoyos de la Federación, de trato político privilegiado y de un desarrollo económico como nunca antes en la historia del estado se ha tenido.

Por lo tanto, tras el destape del candidato presidencial, de José Meade, viene el del candidato por Veracruz, el de José Yunes Zorrilla, quien desde que irrumpió en la vida política de Veracruz no ha dejado de permanecer cerca de quienes más necesitan y para quien, cargar con el pesado lastre del priismo corruptor no es problema, al contrario, es un reto que enfrentará con éxito: en el PRI no todos somos iguales.

 

Por eso estamos tan jodidos

 

Un país de primer mundo se distingue –después del nuestro, por ejemplo– por muchas cosas, pero fundamentalmente por el respeto que las autoridades y los ciudadanos le dan a sus leyes. En un país de los llamados del primer mundo, casos de impunidad, abuso de poder y corrupción no hay, y si alguien (funcionario público) se quiere pasar de listo con el cargo que ostenta, caro paga la osadía. Con ellos opera la sencilla fórmula de “cero impunidad, o tolerancia” o como el título de tantas y tantas novelas, secciones y titulares de periódicos que hemos visto en México a manera de chunga: “el que la hace, la paga”.

Nos acabamos de encontrar con un ejemplo muy claro de lo anterior en una nota que narra un incidente ocurrido en los Estados Unidos.

La información que se difundió  en el Dallas Morning News dice: “Como miles y miles de personas cada día, Jody Warner abordó un auto del servicio Uber en el área de Dallas, Texas, para volver a casa luego de haber pasado un tiempo en un bar. Al parecer, la ruta tomada por el chofer, Shaun Platt, de 26 años, no fue del agrado de Warner y ella, alcoholizada, lo insultó y ostentó con escándalo su cargo público en un afán de mostrarle al conductor que tenía las de ganar sobre él.

“El cargo público de Warner era de peso: fiscal de distrito asistente del Condado de Dallas. Pero ella no tuvo las de ganar y su prepotencia le costó caro.

“Jody Warner perdió su empleo como fiscal de distrito asistente del Condado de Dallas luego de que se reveló que insultó a un chofer de Uber y ostentó su cargo con prepotencia mientras estaba alcoholizada. (Yahoo/CBS)

“Warner, de 32 años, fue echada de su puesto de fiscal de distrito asistente luego de que se estableció que su comportamiento hacia el chofer de Uber fue “contrario a los principios de integridad” de esa Fiscalía pues los servidores públicos son “ejemplos de justicia, profesionalismo y conducta ética dentro y fuera de la corte”, dice un comunicado oficial de esa instancia judicial en Dallas. Warner, que trabajaba en casos de crímenes contra menores, no cumplió con ese principio cuando insultó a Platt”.

¿Qué pasaría si en este país de momento se aplicara la misma máxima? Muy simple, nos quedamos sin autoridades, sin fuerzas policíacas, casi sin nada porque, hay que ser justos, también existen en el medio oficial, aunque sean contaditos, servidores públicos honestos.

Pero el caso de los fiscales, los diputados federales y locales, los gobernadores y todos sus achichincles, los alcaldes, los dirigentes de partidos políticos y, los peores, los miembros de los cuerpos de seguridad de los funcionarios, son lacras sociales que padecemos por su prepotencia, arrogancia y vocación compulsiva para violentar leyes y ordenamientos de convivencia social amparados por la impunidad.

Un fiscal local, en el caso de Estados Unidos, no solo insulta al chofer, lo tunde a golpes, lo encierra y hasta lo extorsiona. Parece exagerado pero es totalmente cierto, los ciudadanos comunes ya no sabemos por donde hacernos ante tanto abuso de poder.

El respeto a los principios, las normas y las leyes son la base fundamental de una convivencia social ordenada, pacífica, en nuestro país, y particularmente en nuestro estado, vivimos en el reino de la impunidad, cada quien hace lo que se le viene en gana, incluso, muchos ciudadanos contagiados por lo que ven en la autoridad arbitrariamente y por sus tenates se apropian de las banquetas y calles para instalar sus negocios, usan sus domicilios como escandalosos burdeles, invaden la privacidad de los vecinos, se cuelgan de la señal televisiva de los demás para no pagar, se roban la energía eléctrica, y como nadie les dice nada no solo se salen con la suya, hacen escuela, contagian.

 

Se manchan

 

Para rematar esta desagradable perorata les contamos, a manera de ilustración del desarrollado sentido del abuso de nuestros políticos, que hace unas semanas el dirigente de un partido político en el poder, aficionado al trago, protagonizó un mega escándalo en conocido restaurante de Xalapa, ese que esta ahí por Los Berros que tanto criticaban los panistas porque, según ellos, de ahí no salían los funcionarios priistas sumando escandalosas cuentas que el dueño cobrara en finanzas. Bueno, pues nuestro personaje, ampliamente conocido en el burdel el “Kinkoncito”, se encontraba libando en un privado con amigos, miembros del gabinete actual y directivos partidistas, cuando se le ocurrió mandar a traer a unas “chiquitas”, para aderezar el momento.

Las chamacas que a eso se dedican llegaron, las hicieron pasar al privado y el más manchado de los asistentes eligió a la más joven, que para eso es el jefe. Tras un ratito de trago y más charla decidió pasar atrás del privado donde hay camita para cuando los comensales se duermen… ¡no, verdad!, bueno, para lo que se ofrezca como este caso y al ratito los gritos de la pobre muchacha obligaron a meseros y briagos a forzar la puerta, y que se encuentran con que el manchado estaba asfixiando a la jovencita en pleno acto sexual. Rápido se la quitaron y la corrieron con la advertencia de que si decía algo de lo sucedido la matarían junto con toda su familia. La espantada hetaira salió corriendo, al día siguiente investigó de quién se trataba, se percató de que su vida estaba en peligro y huyó de Xalapa.

Si fuéramos un país donde la ley se respeta, una demanda y ese manchado perturbado alcohólico estuviera en la cárcel, pero no… ¡Son gobierno!

Por eso estamos tan jodidos.

 

REFLEXIÓN

 

Afortunadamente, ya falta menos, y lo que son las cosas, en un año los periodistas veracruzanos hemos podido recopilar datos de los funcionarios panistas de escándalo. ¿Que los panistas eran mejor que los priistas?... ¡Ni madres!, son peores, corruptos, ratas, arrogantes y…