22 de noviembre del 2017

Hay una historia que en Inglaterra se cuenta de Gilbert Keith Chesterton, −uno de los escritores británicos más importantes del siglo XX− dueño de una inteligencia sin igual y de un humor que supo cautivar a todos. 

“Cierta mañana cuando viajaba en el tren, llegó el boletero a solicitarle el ticket de su pasaje, Chesterton empezó a buscarlo en las bolsas de su abrigo, sin lograr encontrarlo, luego pasó a las de su traje y posteriormente a las de su camisa, como no conseguía dar con él y el tiempo pasaba, con el consecuente nerviosismo, su transpiración fluyó agitándose su respiración; el boletero que conocía al afamado escritor y sabía de la fama bien ganada, amablemente le dijo:  

–– ¡Tranquilo!, ¡tranquilo!, no se ponga nervioso, no hay problema, que no le haré pagar otro boleto nuevamente.  

–– No es pagar lo que me hace estar con el alma en un hilo –repuso Chesterton–, lo que en verdad me preocupa es que… ¡he olvidado a dónde voy!”       

Pues, el viejo Filósofo de Güémez no se olvida hacia dónde va, porque su camino será siempre el de manifestarte los dones curadores y terapéuticos de los que gozan el poder del amor y del humor

El amor, porque es una bendición que no sólo todo lo puede, sino para tu bien también todo lo transforma, la energía del amor es tan poderosa que entre más das, más recibes, más alimenta tu cuerpo, más fluye por tu mente, más fortalece tu alma, más mana de tu corazón.

Soy un convencido de que no existe en el cosmos medicina mejor que la que se genera con “la frecuencia altísima del poder del amor”. 

Es tiempo de que recuerdes que el amor está lleno de magia, ese encantamiento que transforma tu vida en algo excepcional, que te emancipa de tus miedos, que enriquece tu autoestima y sana tu mente de viejos pesares, agravios y dolores; es tiempo de que te des permiso de amar sabiendo que eres fuente inagotable de vida, porque la lección del amor es que estás aquí no para sobrevivir, sino parar vivir en abundancia de bienes, triunfar y ser feliz.

Así mismo, el humor, goza del poder de transformar tu microcosmos y alinearlo con el universo, para que seas recipiendario del inmenso caudal de dones y bienes que la vida tiene para ti. El humor  aliviana la carga diaria de tu trabajo, elimina tus pesares, enriquece tu espíritu, transforma los sinuosos caminos y las cuestas arriba de tu vida en el paisaje multicolor más maravilloso, te transforma en un ser amoroso, productivo; te lleva a dejar tu alma estampada en la faena diaria.

En ese sentido, este viejo campesino, en la Agenda de El Filósofo de Güémez 2018, –que ya está a la venta–, busca plasmar el sentido de la vida suficiente para que cada día esté lleno de la magia del amor y del humor, poderes que hacen que tu vida sea diferente. La Agenda de El Filósofo de Güémez 2018 la pueden  adquirir en el teléfono: (01834) 31 44631; correo electrónico: filosofo2006@prodigy.net.mx

La agenda, está cargada de anécdotas y frases del Filósofo, donde encontrarás esa suave ingenuidad provinciana, ese amor a las abuelas y los “viejos” de nuestra tierra, esa pretendida buena fe rural tras la que se enmascara un humor lleno de obviedad, de amor a la vida, de sentido común y perogrullo.  

Lo del humor del Filósofo y el recién desfile del 20 de noviembre, me recuerda cuando los deportistas  al pasar bajo el balcón de honor, hacen su saludo; pasan los militares y saludan militarmente; los karatekas saludan inclinando su testa; los charros saludan con la diestra levantada hacia el sombrero.

Hasta atrás del desfile iba un tipo abriendo la boca, con el brazo derecho y la palma de la mano hacia arriba, una periodista que preparaba la crónica del desfile le pregunta:

–– Disculpe, ¿usted a qué grupo representa en este desfile?

–– ¿Grupo? Yo, a ninguno.

–– Y entonces ¿por qué lleva la mano así?

–– ¡Ah chingáo!... ME ROBARON LA TABLA CON LOS DULCES