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12 de septiembre del 2017

El pulque, la bebida de los dioses de los antiguos mexicanos, no sólo es un símbolo nacional (al ser una de las bebidas más añejas del país), además se descubrió que es buena para el estómago, para el intestino y que incluso tiene vitamina c.

Ya en el siglo XIX, en su visita a México el científico alemán Alexander von Humboldt descubrió que el pulque prolongaba la energía y las funciones del sistema gástrico. A finales de ese mismo siglo esta bebida también sirvió para tratar exitosamente el escorbuto en la población poblana. Entonces el pulque se producía con regularidad y era la bebida preferida de la mayoría de la población.

Según El Universal, durante el siglo XX, estudios realizados en el Valle del Mezquital, mostraron que esta bebida contenía vitamina C, hierro y rivoflavina, entre otras sustancias benéficas para el cuerpo. Así, el pulque era ese tónico que revitalizaba el ánimo y el cuerpo del pueblo mexicano.

Pero, tras la llegada de la industria de la cerveza (y una campaña de desprestigio injustamente hecha contra el pulque), el impulso de la industria pulquera cayó, sobre todo por mitos sobre su preparación; incluso hubo quien afirmó que se preparaba con estiércol… nada más alejado de la verdad.

Después de años de ataques, el pulque fue revalorizado por la población joven y su industria tuvo un segundo aire en años recientes. Ahora, la ciencia, apoya esta revalorización con hechos provenientes de los laboratorios.